¿Procrastina… qué?

Por fin, después de varias semanas me he dignado a escribir este artículo sobre la procrastinación, el ladrón más implacable, más desalmado y menos conocido de todos los tiempos.

Cuanto dinero, cuantos segundos, cuantas horas, cuantos días, cuantos años y cuantas vidas se han desperdiciado gracias a la procrastinación.

Si dicen que el ocio es la madre de todos los vicios, entonces la procrastinación sería la abuela, ya que ha acompañado al ser humano desde su aparición en la tierra.

Personalmente les puedo decir que he tenido que convivir durante años con esta maldición automática y estoy seguro que al igual que ustedes, he perdido varias contiendas, pero desde los últimos cinco años y debido a un cambio de mi perspectiva sobre productividad, he tenido la oportunidad de resistirme a su perverso control.

La procrastinación es conocida como la acción o hábito de postergar nuestras obligaciones o actividades, reemplazándolas por otras más irrelevantes o agradables.

Es algo que hacemos a menudo, sobre todo cuando tenemos que terminar ese importante informe, estudiar para ese examen o bien, realizar cualquiera de nuestras actividades rutinarias.

Cuando aparece, la mayoría de las personas (normales) sienten la necesidad imperiosa de hacer otra cosas menos importantes, como tomarse un café, navegar unos minutos en la web, comer algo, salir a caminar, hablar por teléfono, ir a la oficina de un colega, entre un sin fin de cosas que no aportan nada de valor a tu gestión diaria.

Se sustenta en algo llamado la “tríada de la motivación”, que es un proceso subconsciente que está en nuestro cerebro y que nos impulsa a preferir aquellas actividades que generan placer, nos evitan el dolor y ahorran energía.

Pues rayos, así es, tal como lo estas pensando, el desarrollo tecnológico lo único que ha hecho es fomentar lo anterior y de seguro seguirá ocurriendo. Cada vez más distracciones, más herramientas que nos hacen la vida más fácil y más dependencia de la tecnología, que siendo extremista, podría llevar a nuestra sociedad al colapso productivo.

Pero no te preocupes, ya que para suplir esa baja productividad, ya se está trabajando para que las máquinas y la inteligencia artificial nos reemplacen. Se proyecta que en los próximos 20 años deberían desaparecer algo así como el 80% de las profesiones conocidas, si no hacemos algo, estaremos obsoletos en poco tiempo.

La procrastinación es conocida como la acción o hábito de postergar nuestras obligaciones o actividades, reemplazándolas por otras más irrelevantes o agradables.

Si quieres aprender más sobre ti mismo y tu relación con la procrastinación, te puedo contar que existen muchas clasificaciones de sus posibles causas, sin embargo,  yo te mostraré las 8 más importantes que se pueden agrupar en internas y externas.

Las causas internas, son aquellas que se relacionan con la persona y se asocian a una profunda raíz  psicológica; pudiendo encontrar las siguientes.

  • Adicción al último minuto.
  • Miedo al cambio.
  • Miedo al fracaso.
  • Comprometerse demasiado.

Las causas externas, son aquellas que se relacionan con la actividad misma, sus estructura y sus características especiales y podemos encontrar las siguientes:

  • Actividades desagradables.
  • Actividades abrumadoras.
  • Flujo de actividades poco claro.
  • Metas poco claras.

Mi causa preferida (sin saber) y por la que me he lamentado toda mi vida, es la adicción al último minuto, ¿y tú?; ¿Por qué procrastinas?.

Ya que ahora conoces las causas, podrías reflexionar sobre la que más está presente en tu día a día, de esta forma podrías empezar a hacer algo desde ahora para evitar ser reemplazado por un Bot en tu trabajo.

Si quieres saber más sobre este apasionante tema, quedaré atento a tus preguntas y te invito a leer mi libro “Optimezation: La clave del tiempo para alcanzar el éxito en la vida”, aquí podrás encontrar un nuevo modelo de productividad consciente, basado en Neurociencias, PNL, Coaching y Lean Thinking, que te servirá de guía para lo que vendrá a futuro.

Que estés muy bien y nos vemos en la próxima entrada.

Que la productividad esté contigo.

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